Gramática de las erosiones | 2025

Las fotografías que presento en esta serie forman parte de mi propio archivo fotográfico realizado desde el año 2007 en adelante. Son imágenes de cuerpos impresas sobre páginas de viejos diccionarios, enciclopedias y algunos textos. Me interesa pensar cómo el tiempo actúa sobre todo lo que existe: las palabras, las teorías, las imágenes, los cuerpos.
Las palabras y las teorías en las hojas de estos libros fueron, en su momento, estructuras de orden, intentos por fijar un sentido y de organizar lo visible. Hoy, sin embargo, muchas de ellas aparecen como vestigios de otras épocas, como huellas de una manera de entender la vida, la sexualidad y el deseo. Fragmentos de un pensamiento que envejece, pero que sigue dejando marcas.
Imprimir sobre esas páginas es una manera de intervenir esas definiciones y conceptos que alguna vez parecieron incuestionables y que aquí se desdibujan y pierden su forma. Lo mismo sucede con el cuerpo que aparece en las imágenes: no es un cuerpo ideal ni eterno, sino uno real, vulnerable, que envejece y se transforma. En ese sentido, cuerpo, lenguaje y teoría comparten una misma condición: todas se erosionan con el paso del tiempo.
Me seduce explorar esas combinaciones que convierten lo estable en algo incierto, ya que es ahí donde aparece la posibilidad de decir o ver de otro modo. La fotografía, en este contexto, funciona como un gesto de persistencia: de observar cómo el tiempo deja su huella sin intentar detenerlo. Cada imagen de esta muestra es una pequeña arqueología de lo que se desvanece.
El cuerpo impreso sobre esas páginas repletas de palabras genera un diálogo entre dos sistemas de signos: el de la palabra y el de la carne. Ambos se ofrecen a la interpretación, pero también se resisten. El primero, busca la estabilidad del concepto; el segundo, insiste en su vulnerabilidad. La erosión, entonces, aparece como una intersección: la forma en que el tiempo actúa, desgastándolas, pero también revelando nuevas maneras de significar.
Gramática de las erosiones propone con sus imágenes una reflexión lúdica sobre cómo las teorías, las palabras y los cuerpos comparten un mismo destino: ser atravesados inexorablemente por el tiempo. En esa acción inevitable, en ese tránsito continuo, se escribe otra gramática posible: la de una belleza que, aunque frágil, sigue existiendo.
Martín Toyé
Noviembre 2025
Martin Toyé es fotógrafo, es paranaense, un magnífico fotógrafo que comenzó en esta ciudad para después volar y crecer en Rosario. Una sólida formación, un crecer continuo acredita su solvencia, que atrapa. Su manejo de imágenes apunta a redescubrir el cuerpo masculino, despojarlo de silencios o proclamas, simplemente abordarlo como algo natural, una vivencia diaria que elije donde situarse, estar o ser. Ni provocación con aires eróticos ni apelar a lo distinto. Simplemente asumir que existe, el hombre que todos los días transita calles, fatiga universidades o explora territorios. Nada mejor para conocerlo que presentarlo tal cual, sin aditamentos, sin cargas que lo encasillen en un universo simbólico. Él, nosotros, simples, solos. Martín lo dice y aclara en un párrafo que me encanta, naturalizar el desnudo masculino: dejar de pensar el cuerpo como un objeto sexual y comenzar a verlo como una construcción natural. Somos una diversidad de personas.
Pero en esta muestra Toyé encara soportes distintos, aportes mágicos de páginas literarias que agregan misterio y la búsqueda de coincidencias, o solo saber y dar a conocer que también cargas historias y transitamos caminos infinitos.
Estamos condicionados por cómo debemos mostrarnos, somos piezas en el juego de convicciones culturales y sociales, despojarnos de todo y presentarnos simplemente como somos es un paso a verdades y situaciones que siempre deseamos y no nos animamos a encarar. Somos lo que somos, el comienzo de un buen camino.
Arq. Marcelo Olmos

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