Conquistadores Del Buen Ayre

"Desde el Interior"

“Conquistadores Del Buen Ayre" no es sólo un libro de fotos. Es un libro de fotografías de desnudos. De desnudos masculinos.

Comencé a realizar estas fotografías en mis primeros viajes a Buenos Aires en el año 2005. En las conversaciones durante las sesiones, los fotografiados me confiaban sus historias: los motivos de su llegada y sus expectativas en la ciudad. A medida que transcurría el tiempo, y más gente fotografiaba, me preguntaba cómo se construye una ciudad como Buenos Aires, quiénes son las personas que la transitan, qué varones la habitan. Así inició este proyecto. Organicé las fotografías según el lugar de procedencia del retratado: los de las provincias argentinas, los del exterior, los oriundos de provincia de Buenos Aires, los porteños.

En un principio había pensado en “Los del interior” como subtítulo para este libro, pero me encontré con que esta expresión no tiene la misma connotación para quien vive en el interior que para quien vive en Buenos Aires. “Desde el interior” me pareció más acertado. Así como aquellos conquistadores arribaron a estas tierras y sentaron las bases de “Nuestra Señora del Buen Ayre” enterrando sus espadas como gesto de posesión, de igual manera estos nuevos conquistadores llegan a la Gran Ciudad en busca de nuevas oportunidades. Todos con infinitas ansias de alcanzar sus sueños y lograr sus metas.
Éste es el primero de una serie de cuatro libros con imágenes realizadas en Buenos Aires entre los años 2008 y 2021. El mismo no representa a todos los caminantes de esta ciudad, sino sólo a quienes aceptaron formar parte de este proyecto. Entre los que no permitieron el uso de su imagen están los desinteresados y también los reticentes a exponer su cuerpo. Se puede conjeturar que la idea de hegemonía aplicada a los cuerpos aún pisa fuerte y el acto de fotografiarse queda en la mera satisfacción de haberse animado a mostrarse al menos una vez.

Pero muchas veces tal valoración (o sobrevaloración) no la define el fotógrafo sino el pudor y la autocensura frente a la presunción de que sólo un cuerpo que responde a un criterio de belleza estandarizado y dominante es digno de verse. Esta idea atraviesa fuertemente el pensamiento de quienes han internalizado lo hegemónico provocando un retraimiento de sus cuerpos frente a los estándares de belleza que imponen los medios, las redes… el ojo ajeno. Contra esta situación he tratado de trabajar, muchas veces en vano; otras, tal vez, haya ayudado con mi mirada a que el retratado se reconcilie con su cuerpo y logre aceptación de sí mismo.
Si bien es cierto que en los últimos diez años Internet ha ayudado a una mayor visibilidad del desnudo masculino, existen muchas redes sociales que siguen imponiendo sus condiciones al momento de compartir este tipo de imagen. Así como en otros tiempos, las galerías y los museos disponían (heteronormativa y hegemónicamente) qué mostrar y qué no, hoy es Instagram la entidad virtual que ostenta ese mismo poder. No obstante, es bueno encontrar otros fotógrafos y personas que muestran sus trabajos y sus cuerpos, aun cuando parezcan ir contra la corriente. Mi trabajo va en esa línea, la de exponer la belleza de la desnudez, el erotismo masculino… un trabajo que no se mide en cantidades de likes, sino en amor por los cuerpos.
Jugando un poco con esta idea de ocultamiento y la posibilidad de dejar al descubierto, los libros tendrán una particularidad: en su recorrido aparecen códigos QR que permiten no sólo acceder a otras imágenes de los fotografiados sino también a entrevistas en las que relatan sus propias anécdotas. Estos códigos sirven para expandir el contenido, que se irá agregando de manera paulatina y convierten a estos libros en una obra en constante proceso.
Una de las intenciones en los “Conquistadores Del Buen Ayre” es naturalizar el desnudo masculino: dejar de pensar el cuerpo como un objeto sexual y comenzar a verlo como una construcción natural. Somos una diversidad de personas. Sólo existen doctrinas, prejuicios, moldes sociales y patrones estéticos que direccionan cómo mirar e incluso qué cuerpos desear. Todos podemos ser auténticos si recuperamos una mirada libre de mandatos sobre la belleza de los cuerpos, como la de estos hombres que de una manera u otra transitan y habitan Buenos Aires buscando poseer ese territorio que los aloje.

Martín Toyé
Rosario, Noviembre 2021